13 de Agosto de 2026
Nada como vivir este evento astronómico desde la granjaLa zona de la kombuchería fue la protagonista de este evento
El jueves pasado pasó algo que no ocurre todos los años. Ni todos los meses. Ni siquiera todos los días. ¡Un eclipse total de Sol! Y nosotros lo vivimos en nuestra aldea, Xanceda.
Abrimos las puertas de nuestra granja a 280 personas que nos acompañaron en el Eclipse entre Vacas. Y le pusimos el toque granjero a este evento astronómico:
prados llenos de vacas, un observatorio con olor a hierba seca, en lugar de sillas, pusimos alpacas de paja y en lugar de un auditorio, una pradera. Y, por supuesto, personalizamos las gafas de observación con nuestro icónico cowprint.
Los más pequeños se ensuciaron las manos recogiendo cebollas en nuestra ecohuerta, descubrieron que las hojas funcionan como pequeños paneles solares gracias a la fotosíntesis y entendieron por qué, sin Sol, no habría hierba; sin hierba, no habría vacas; y sin vacas... ¡no podrían comer yogures ecológicos de Casa Grande de Xanceda!
También hubo juegos tradicionales, visitas a los animales y muUuchas preguntas. Algunas sobre eclipse, otras sobre vacas, otras sobre nuestra Kombuxa y alguna tan importante como: "¿Las abejas también notan que el Sol desaparece?"
Mientras la Luna seguía haciendo su camino, la música de un DJ puso banda sonora a toda la tarde. Hubo degustaciones de nuestros productos ecológicos, cócteles preparados con nuestra kombucha y ese ambiente que tanto nos gusta: familias sentadas sobre la hierba, niños corriendo y gente hablando sin prisas.
Y, de repente... silencio
Hay momentos que no necesitan explicación. Cuando el Sol empezó a desaparecer, las conversaciones se fueron apagando y todos levantamos la cabeza.
Durante unos minutos solo se escuchaban exclamaciones, algún "¡es imposible que oscurezca del todo!", algún "¡guau!" y el ruído de grabación de algún móvil intentando guardar una imagen imposible de olvidar.
El eclipse nos regaló uno de esos instantes en los que todo el mundo mira hacia el mismo lugar.
Durante el eclipse, cuando ya había oscurecido bastante, nuestras reinas dejaron de pastar y se congregaron en las salidas de los prados... ¡algo raro notaban! En cuanto la Luna volvió a dejar brillar al Sol, poco a poco, volvieron a repartirse por el prado para pastar

Aunque, sin duda, el lío lo armamos con las gallinas. Les pusimos una cámara de fototrampeo porque, estábamos convencidos de que se iban a meter a los posaderos a dormir pero... ¡uno de nuestros compis de granja las metió al gallinero antes del eclipse así que, ellas, pasaron el día ajenas a los dramas del universo!

