25 de Xaneiro de 2023
A nosa granxa está chea de acivro!
En Casa Grande de Xanceda ya llegó el invierno y lo sabemos porque nuestros acebos ya dieron sus frutos, pequeñas bolitas rojas llamadas bayas. ¿Sabías que nuestro Paseo de la Biodiversidad está repleto de ellos? ¡Tenemos rincones para muUuchos besos!
El acebo es una planta pequeña, de crecimiento muy lento, puede llegar a superar los diez metros de altura y puede llegar hasta los cien años. Esta planta se encuentra en peligro ya que cada vez se encuentran menos en estado salvaje. ¡Por eso tenemos que cuidarla!

El acebo sabe defenderse solo: tiene unas hojas increíblemente espinosas, verdes y muy brillantes; es un árbol con autodefensa propia ya que sitúa sus hojas más espinosas contra el suelo para evitar que los animales herbívoros se las coman. En las copas más altas ese mecanismo de autodefensa desaparece y sus hojas son lisas. Además, ¡sus frutos son tóxicos para algunas especies!

El acebo es un árbol dioico, ¿y esto qué quiere decir? Pues que sus ramas pueden ser macho o hembra. De ahí a que haya acebos sin “pendientes”: las bayas son producidas por raíces hembras, con necesidad de que en alguna circunstancia este cerca pies machos para reproducirse.
El acebo cuenta con un alto valor ecológico ya que ayuda a muchas especies a sobrevivir. ¿Y cómo lo hace?
Por un lado, es un muUulicioso alimento para los herbívoros y para las aves, que comen sus frutos, entre ellas el Urogallo, especie en peligro de extinción en España.
Y, por otro lado, porque los árboles de esta especie, que conservan su hoja todo el año, sirven de refugio climático para otros animales en épocas de muUucho frío.
Por todo esto, en Xanceda somos acebo lovers toooodo el año, ¡no solo en Navidad!
