Como ya os hemos mencionado en
ocasiones anteriores, somos cada vez más exigentes con respecto a los productos que compra; quiere saber exactamente qué contienen, dónde se hacen, quién los vende, etc. Este y otros factores (sobre todo económicos, estrechamente relacionados con la búsqueda de competitividad en un sector muy complicado) están influyendo enormemente en los cambios más actuales en su regulación.
En esta línea se mueve el Real Decreto 1181/2018 aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 21 de septiembre, relativo a la indicación del origen de la leche utilizada como ingrediente en el etiquetado de los productos lácteos. ¿Queréis saber de qué se trata? ¡Tranquilos! No os quedaréis dormidos, ¡no utilizamos lenguaje jurídico! Seguid leyendo y vereis.

Desgranando el nuevo etiquetado de productos lácteos
Esencialmente, el decreto quiere acercarse a las demandas de los consumidores, ¡vaya, de todos nosotros!. Afirma que, en numerosas encuestas, el consumidor español demanda conocer el origen de los productos lácteos que consume. Además, existe una percepción de que el país de origen influye en la calidad del producto.
Entendido esto, parece lógica la necesidad de proporcionar información más completa para, en palabras del propio texto, facilitar al consumidor su derecho a la elección de compra.
Es, pues, el objeto de esta nueva normativa la de mostrar al usuario una indicación adecuada del lugar de ordeño y de transformación de la leche, y en base a esto se dispone que las empresas alimentarias tienen la posibilidad de añadir información más precisa del lugar de procedencia de la leche, indicando el nombre de una región o territorio que ayuden al consumidor a asociarla con el país de origen. Vamos a barrer para casa y os pondremos un ejemplo: “leche ordeñada y transformada en Xanceda, Galicia”.
No es exclusivamente una cuestión de etiquetado del producto final; además su trazabilidad, cuando es objeto de alguna transformación, debe ser también contemplada, por lo que las empresas alimentarias que utilizan estos productos lácteos para convertirlos en otros deberán poder demostrar su el país de origen.
El objetivo de la normativa: ¿competir con el exterior o incentivar el consumo de lácteos españoles?
En paralelo a la aprobación del Decreto, ha aparecido una creencia que considera que su finalidad no es otra que la de intentar equilibrar la balanza comercial entre España y el resto de Europa [es preocupante, aún con la enorme potencia lechera que es Galicia -sobre esto volveremos más tarde-, que
en nuestro país se importe tres veces más productos lácteos de la que se exporta, pero pensar en esto es llevar el problema a Europa, cuando lo que se intenta es mejorar la competitividad de nuestra leche, y por tanto
equilibrar su consumo nacional. En otras palabras, que consumamos más leche del país y menos de fuera.
Como podemos deducir de lo anteriormente escrito, la normativa no obliga, ya que exigiría un cambio de paso demasiado grande para la industria, ocasionando a sus integrantes pérdidas económicas cuantiosas por cuenta de la logística (nuevos diseños en los cartones de leche, por poner un ejemplo), por lo que se contempla como una opción, aunque no nos cabe duda que se acabará convirtiendo en estándar, ya que si el consumidor tiene que elegir entre una leche cuyo origen conoce, y otra que intuye… la respuesta parece evidente.
Así pues, en ese plazo de dos años que contempla la normativa, toda empresa que quiera realizar su adaptación ahora ya tiene una referencia para hacerlo correctamente. Lógicamente, lo que sí es obligatorio es la inclusión del origen del fabricante, como en cualquier otro producto alimentario.
Xanceda; nuestros productos lácteos y la normativa.
En nuestro caso, Casa Grande de Xanceda está en proceso de adaptación a esta nueva normativa, pero es una transformación que nos va a llevar tiempo, ya que vamos a ir modificando el envase de cada referencia sin desperdiciar el stock de etiquetas que ya tenemos, ¡sería un desperdicio!
¡Pero no os preocupéis! En la actualidad, nuestros productos incluyen ya tres sellos que garantizan la producción ecológica de nuestra leche, así como su origen.. Estos tres son el de
CRAEGA (Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia), que regula la producción agraria ecológica o biológica en Galicia, el
europeo ecológico (que garantiza que cumple con los estándares de argicultura ecológica a nivel europeo) y… ¡el de
vacas MuUUuuy felices! Este lo hemos creado nosotros para comunicar que nuestros productos son elaborados con leche de vacas muUuy felices, que salen a pastar todos los días a prados y bosques ecológicos, y que son cuidadas con las máximas exigencias de nuestra granja, en la que el
bienestar animal es esencial.
Así, los períodos de secado de nuestras vacas son respetados escrupulosamente, viven en libertad y pastan toooodo el tiempo que quieran… ¡y con un campo de futbol de terreno para cada una de ellas!
¿Y que piensa Casa Grande de Xanceda de esta normativa? Pues, resumiendo, les damos la bienvenida a todas aquellas medidas que se tomen para conseguir alimentos con una trazabilidad más transparente. Creemos que esto es vital para ganarse la confianza de todos aquellos que deciden consumir un produto lácteo. Además, esta también es una opotunidad para territorios como Galicia, que es la comunidad que más leche produce de toda España y también el 10º en el ranking europeo. Somos una potencia lechera, ¿cómo no ponerlo en los productos lácteos?
Nuestro deseo último es que las normativas de este estilo acaben beneficiando a los ganaderos, recibiendo un precio justo por su producto, que les permita vivir de forma digna en el rural. Nosotros lo sabemos muy bien, porque somos, sobre todo, ¡granjeros! Y vemos como las aldeas se quedan cada día más despobladas, y sabemos que lo único que puede salvar al rural es esto.
No queremos decir con esto que esta medida no nos parezca acertada. Es imprescindible que los consumidores sepan dónde se ha ordeñado la leche que están comprando o a partir de la cual se han elaborado los yogures que meriendan sus hijos, pero esto debe redundar también en los ganaderos, que deben conseguir un precio justo por ella. ¡Ojalá se tomen más medidas que lo hagan posible!