19 de Junio de 2018
La tendencia de lo ecológico, una gran noticia para el consumMmidor.
Lácteos ecológicos, yogures ecológicos, kéfir ecológico… la palabra “ecológico” se ha convertido, y ya era hora, en una tendencia, un término asociado imprescindiblemente a los alimentos considerados sanos.
El comportamiento del ser humano hacia los alimentos con los que construye su dieta ha cambiado, y ya no nos dedicamos a comer tanto con los ojos y a dejar que un apretado horario nos lleve por el mal camino, ese que conduce a cualquiera de las cadenas de comida rápida que tenéis en mente ahora mismo (siiii, todos hemos caído alguna vez en sus garras).

Si bien es cierto que aquellos que entendemos que una alimentación debe ser ecológica (incluso hemos pensado que la mMmeta debe ser que ambos términos sean redundantes) tenemos mucho que agradecer a esa práctica de deporte que se está convirtiendo en masiva, creemos que el cambio fundamental, y en el que Casa Grande de Xanceda intenta aportar su granito de arena con artículos como este, es la concienciación cada vez mayor de una sociedad que reclama un conocimiento absoluto acerca de las consecuencias que tiene para su salud el alimentarse a base de alimentos procesados y poco naturales (lo habéis adivinado, estamos intentando ser buenos con los adjetivos). Y participar de esto, y ser conscientes de cómo los hábitos están cambiando nos hacen estar muUuUuy orgullosos.
Así, y en la línea de todo esto, si queréis que vuestro estilo de vida refleje salud, seguid leyendo, que empezamos. Y lo hacemos con una pregunta que parece sencilla, pero que tiene su miga. Y es que...
Toda nueva tendencia tiene su parte mala, y es la cantidad de generalidades que germinan alrededor. La palabra ecológico inunda los productos en cualquier supermercado que piséis, pero realmente pocos tenemos clara la respuesta a la pregunta más relevante que nos podemos hacer a este respecto, y es que ¿a qué nos referimos cuando hablamos de productos ecológicos?
Pues en términos generales, un producto ecológico es aquel que con su producción busca el cuidado del medio ambiente. Pero aquí necesitamos algo más, ya que no es lo mismo un yogur ecológico para niños que un limpiacristales, por lo que, para construir una verdadera definición, debemos añadir la de alimento ecológico, que consideraríamos como aquel que se ha cultivado sin utilizar abonos químicos y que es ha elaborado sin aditivos sintéticos: colorantes, conservantes, edulcorantes, antioxidantes, estabilizantes, acidulantes, etc. Ya sabéis que a nosotros nos gusta más nuestra propia terminología, y por eso decimos siempre que Casa Grande de Xanceda elabora sus productos con… ¡0% arghs!

Así, nuestra intención es la de producir alimentos más naturales, nutritivos y sabrosos que aquellos otros que han pasado por procesos donde se introducen elementos químicos que pueden afectar tanto a la salud de las personas que los ingieren como al medio ambiente en general.
Pero ¿son realmente más sanos que los demás productos? ¡Pues claro que sí! De hecho, existe una Normativa Europea que legisla todo lo referente a los productos ecológicos y establece una serie de reglas que tienen que cumplir estos alimentos, desde su producción hasta el envasado. Pero, aunque toda esta literatura es muy instructiva, la chicha de verdad está en los estudios, y sobre todo sus resultados, y aquí tenemos que destacar el publicado por la British Journal of Nutrition, en el cual investigadores de la Universidad del Estado de Washington analizaron 343 estudios anteriores sobre agricultura ecológica y concluyeron que los productos orgánicos tienen más antioxidantes (¡hasta un 69% mMmás!), y menos pesticidas y cadmio.
Así, podemos asegurar que los productos ecológicos tienen un mayor contenido nutricional y vitamínico que los convencionales. Por ejemplo, un yogur que proviene de vacas que no toman hormonas y pastan libremente por el prado tiene muchísimos más beneficios para nuestro organismo; lo asimilamos mejor, nos aporta más nutritivamente, e incluso es más cremoso que aquellos hechos con leche no ecológica.
Lógicamente, en nuestra Granja Ecológica cumplimos todos estos requisitos, y desde el año 2012 certificamos oficialmente nuestra ganadería como ecológica, gracias a la cual estamos muy orgullosos de decir que todos nuestros productos SON ECOLÓGICOS (sí, en MmMayúsculas).
Seguro que ahora ya tenéis el concepto mucho más contextualizado, estáis ansiosos de concretar un poco más. ¿Qué nos aportan los productos ecológicos? Y aún mejor, ¿qué aportamos nosotros al consumirlos? Porque no lo olvidéis, este es un camino de dos direcciones, y como veréis a continuación, el ecologismo es cosa de todos.
¿Y si os dijéramos que los alimentos ecológicos nos conectan con nuestro pasado? Hace miles de años no existía esa horrorosa cantidad actual de químicos y transgénicos que todo lo impregnan e -lo habéis adivinado, estamos a punto de traicionar esa idea inicial de ser buenos- infectan, y si bien no tenían las propiedades de conservación que estos consiguen, tampoco se convertían en algo que el estado natural de las cosas no contemplaba (seguro que os acordáis de aquel video de la descomposición prácticamente inexistente de una hamburguesa del Mcdonalds, en más de un mes).
Pero esta razón, romántica si queréis, no es la única que nos debe incitar al consumo de yogures, helados, kéfir, quesos… ecológicos. Y es que, como diría uno de los grandes, para tomar una decisión ventajosa y saludable, nos sobran los motivos.
Lo repetiremos por activa y por pasiva si hace falta. Son más ricos en nutrientes y vitaminas que los productos tratados o convencionales. Para que os hagáis una idea -nos encantaría ver vuestra cara al leer el siguiente dato- una lechuga ecológica tiene 57 veces más hierro que la convencional, ¿sorprendidos, a que sí?
Los productos convencionales contienen numerosos elementos tóxicos que ayudan a conservar el producto durante más tiempo. ¿Pero de que nos vale que duren más, si hacen que nosotros duremos menos? Es imperativo crear conciencia con respecto al peligro de estos elementos que dañan nuestro organismo, no acostumbrado a procesarlos de la misma manera que si fueran elementos naturales.
Si en el lugar en el que vivís hay huertos o agricultura ecológica, apostad por ellos, ya que no solo viviréis en un ambiente sostenible y no contaminado, sino que apoyaréis el comercio local.

